BP abandona su apuesta por las renovables y refuerza su negocio de petróleo y gas

Alberto Noriega     9 marzo 2025     4 min.
BP abandona su apuesta por las renovables y refuerza su negocio de petróleo y gas

BP reorienta su estrategia y reduce su apuesta por las energías renovables, en respuesta a la presión de inversores como Elliott Investment Management.

BP ha dado un giro radical en su estrategia energética, alejándose de sus ambiciones en renovables para reforzar su negocio tradicional de petróleo y gas. La decisión, influenciada por la presión del fondo activista Elliott Investment Management, busca mejorar los rendimientos para los accionistas en un contexto de precios del petróleo inestables y creciente deuda. El plan incluye recortes en las recompras de acciones y una inversión de hasta $16.000 millones en combustibles fósiles para 2030, desatando una ola de críticas entre ambientalistas y defensores de la transición energética.

La presión de Elliott y el regreso a los combustibles fósiles

Elliott Investment Management, conocido por sus estrategias agresivas de reestructuración corporativa, adquirió una participación significativa en BP con la intención de influir en su dirección estratégica. Desde su entrada, el fondo ha presionado a la compañía para enfocarse en sus operaciones más rentables, lo que ha llevado a BP a revisar su apuesta por la energía verde.

El cambio de rumbo se traduce en una reducción de sus compromisos climáticos y un retorno a la expansión del petróleo y el gas. En 2020, BP había prometido disminuir su producción de combustibles fósiles en un 40% para 2030, pero ahora ha descartado ese objetivo en favor de un crecimiento más agresivo en la extracción de crudo. A pesar de la controversia, el mercado ha reaccionado con optimismo: las acciones de BP registraron su mayor subida desde 2020 tras conocerse la influencia de Elliott en la compañía.

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BP reduce las recompras de acciones en un contexto de deuda creciente

La decisión de recortar su programa de recompra de acciones ha generado incertidumbre entre los inversores. La recompra de acciones es una estrategia utilizada por las empresas para aumentar el valor de sus títulos y devolver capital a los accionistas, pero BP ha optado por reducir esta práctica para priorizar la reducción de deuda y nuevas inversiones en hidrocarburos.

El mercado ha interpretado esta medida de manera mixta. Mientras algunos analistas consideran que BP está fortaleciendo su posición financiera a largo plazo, otros temen que el menor ritmo de recompras afecte la cotización de sus acciones en el corto plazo. La petrolera se enfrenta así al desafío de equilibrar las expectativas de los inversores mientras lidia con un entorno de precios del petróleo volátil.

Abandono parcial de las renovables: un golpe a la transición energética

El cambio de estrategia de BP marca un retroceso en su compromiso con la transición energética. En los últimos años, la compañía había tratado de posicionarse como un líder en energías limpias, anunciando planes de inversión en parques eólicos marinos y proyectos de hidrógeno verde. Sin embargo, los recientes movimientos indican una menor prioridad en estos sectores, con un reacomodo de su capital hacia proyectos más tradicionales de exploración y producción de petróleo.

Bp

No obstante, BP no ha abandonado por completo las energías renovables. La empresa mantiene su participación en una planta de hidrógeno verde en España en colaboración con Iberdrola, además de ciertos compromisos en biocombustibles y captura de carbono. Sin embargo, estos esfuerzos parecen quedar en un segundo plano frente a su renovado énfasis en el negocio de combustibles fósiles.

Un debate abierto entre accionistas y ambientalistas

El giro estratégico de BP ha generado reacciones divididas. Los accionistas celebran la medida, ya que se traduce en un mayor enfoque en la rentabilidad a corto y mediano plazo. La compañía ha argumentado que el mundo todavía necesita combustibles fósiles para garantizar la seguridad energética, y que su papel sigue siendo clave en la transición gradual hacia fuentes más limpias.

Sin embargo, los grupos ambientalistas han reaccionado con indignación, acusando a BP de anteponer los beneficios a la lucha contra el cambio climático. Organizaciones como Greenpeace y Climate Action Network han criticado duramente la decisión, calificándola como un retroceso en los compromisos asumidos en el Acuerdo de París.

Mientras BP redefine su camino, el sector energético sigue evolucionando entre las demandas del mercado, la presión de los inversores y el imperativo de reducir emisiones. Lo que queda claro es que la petrolera ha decidido priorizar el corto plazo, aun cuando ello signifique distanciarse del discurso de sostenibilidad que había defendido en los últimos años.

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