Francia multa a Apple por su sistema de privacidad

Alberto Noriega     1 abril 2025     4 min.
Francia multa a Apple por su sistema de privacidad

Francia multa a Apple con 150 millones de euros por abuso de posición dominante con su sistema de privacidad App Tracking Transparency.

La Autoridad de Competencia de Francia ha impuesto una multa de 150 millones de euros a Apple por prácticas anticompetitivas vinculadas a su función App Tracking Transparency. La sanción, anunciada el 31 de marzo de 2025, señala que Apple abusó de su posición dominante en el ecosistema de publicidad móvil al aplicar condiciones más restrictivas a aplicaciones de terceros que a sus propios servicios. Aunque se reconoce la intención de proteger la privacidad del usuario, los reguladores consideraron que la implementación fue desproporcionada y perjudicial para editores y desarrolladores más pequeños. Apple deberá publicar la decisión en su web durante siete días, aunque no prevé hacer cambios en su sistema.

Una transparencia desigual

La App Tracking Transparency (ATT), lanzada por Apple en 2021 como una medida para proteger la privacidad, ha sido criticada no por su objetivo, sino por cómo fue ejecutada. Según la Autoridad de Competencia de Francia, los usuarios enfrentaban más obstáculos al intentar evitar el rastreo por parte de aplicaciones de terceros que al hacerlo con las propias de Apple. En algunos casos, debían rechazar el seguimiento dos veces para apps externas, pero solo una vez para los servicios de la compañía.

Este desequilibrio, según el regulador, otorgó a Apple una ventaja injusta en el mercado de publicidad digital. La experiencia en iOS se volvió compleja para los usuarios y, al mismo tiempo, perjudicial para editores y desarrolladores más pequeños, que dependen del acceso a datos de terceros para monetizar sus aplicaciones. Aunque Apple defendió la ATT como una herramienta equitativa, la investigación concluyó que la implementación no fue ni necesaria ni proporcionada.

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Golpe a los editores independientes

Uno de los argumentos clave del fallo es que ATT afectó desproporcionadamente a los actores más vulnerables del ecosistema móvil: los desarrolladores independientes. Mientras que las grandes plataformas pueden sobrevivir con modelos de ingresos diversificados, muchas pequeñas aplicaciones dependen casi por completo de los ingresos por publicidad basada en datos. La ATT, al limitar esa capacidad sin ofrecer una alternativa equitativa, estranguló modelos de negocio enteros sin ofrecer soluciones.

Además, la Autoridad francesa remarcó que Apple no aplicaba su sistema de forma simétrica. La compañía podía seguir rastreando datos dentro de su propio ecosistema sin enfrentar las mismas barreras que impuso a sus competidores. Esto creó un efecto de auto-preferencia, donde sus propias herramientas de publicidad y servicios internos salían favorecidos. La multa busca disuadir este tipo de integración cerrada que compromete la competencia.

La postura firme de Apple

Tras conocerse la multa, Apple expresó públicamente su desacuerdo con la decisión, aunque sin anunciar modificaciones a su sistema. En un comunicado, la compañía defendió la ATT como una herramienta que brinda más control al usuario y que aplica un tratamiento coherente a todos los desarrolladores, incluida Apple. Además, destacó que ha recibido apoyo de defensores de la privacidad y reguladores de protección de datos de otras regiones.

Apple también señaló que la privacidad es uno de los pilares centrales de su marca y que continuará defendiendo ese enfoque. Sin embargo, la negativa a realizar ajustes tras una condena por abuso de posición dominante puede tensar aún más su relación con autoridades europeas, donde ya enfrenta otros litigios y normativas más estrictas bajo el Reglamento de Mercados Digitales (DMA).

Iphone

La publicidad digital en el centro del conflicto

Este caso pone de relieve la creciente tensión entre privacidad y competencia. Aunque proteger los datos del usuario es una prioridad legítima, los reguladores europeos advierten que estas medidas no pueden utilizarse como herramientas para reforzar posiciones dominantes en el mercado. Cuando una función de privacidad termina marginando a los rivales y reforzando los propios servicios del proveedor, entra en conflicto con las reglas de competencia.

El mercado de la publicidad digital, dominado por Apple, Google y Meta, está cada vez más regulado. Francia ha sido una de las voces más firmes en la Unión Europea en denunciar prácticas que dificultan el acceso equitativo a los datos. Y Apple, que ha construido gran parte de su narrativa sobre la privacidad, enfrenta ahora el reto de demostrar que sus políticas no se convierten en barreras para la innovación de terceros.

Privacidad sin privilegios

Este caso marca un precedente relevante en la regulación tecnológica europea: defender la privacidad del usuario no puede ser una excusa para restringir la competencia. La decisión de Francia lanza un mensaje claro: incluso las medidas aparentemente altruistas deben ser auditadas si crean desequilibrios estructurales.

Apple deberá equilibrar su papel de defensor de la privacidad con el de actor dominante en el ecosistema digital. Privacidad, sí. Pero sin privilegios para sí mismo. Porque si la protección de datos se convierte en una muralla selectiva, no solo se erosiona la competencia: también se vacía de legitimidad el propio discurso de privacidad.

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