El Sistema Solar no está solo: Una onda cósmica lo atravesó hace 14 millones de años

Alberto Noriega     24 marzo 2025     5 min.
El Sistema Solar no está solo: Una onda cósmica lo atravesó hace 14 millones de años

Hace 14 millones de años, la Onda de Radcliffe atravesó el Sistema Solar, comprimiendo la heliosfera y afectando el clima terrestre.

Una gigantesca ola de gas y polvo, conocida como la Onda de Radcliffe, envolvió el Sistema Solar hace 14 millones de años, marcando un evento cósmico que pudo haber desencadenado explosiones estelares y afectado el clima de la Tierra. Este fenómeno, identificado por astrónomos de Harvard, sugiere que la interacción de nuestro vecindario estelar con estructuras galácticas puede haber tenido consecuencias profundas en la historia del planeta. Investigaciones recientes vinculan este evento con un aumento en la actividad de supernovas y la posible compresión de la heliosfera, lo que habría expuesto la Tierra a un influjo mayor de radiación y polvo interestelar.

El rastro de una ola cósmica en el Sistema Solar

El paso del Sistema Solar a través de la Onda de Radcliffe representa uno de los eventos más significativos en la historia galáctica reciente. Esta estructura de gas y polvo, que se extiende a lo largo de 9,000 años luz, no solo influye en la formación estelar en la Vía Láctea, sino que parece haber dejado huellas en la evolución de nuestro vecindario cósmico.

Los estudios liderados por la astrofísica Catherine Zucker, de la Universidad de Harvard, sugieren que este encuentro cósmico pudo haber desencadenado un «festival de supernovas» en las cercanías del Sistema Solar. Durante este período, las regiones más densas de la Onda de Radcliffe habrían favorecido la formación de nuevas estrellas, muchas de las cuales terminaron explotando en supernovas masivas, liberando radiación y partículas radiactivas en el medio interestelar.

En la Tierra, este fenómeno coincidió con la Transición Climática del Mioceno Medio, un período marcado por cambios drásticos en la temperatura y la composición de la atmósfera. La interacción de la heliosfera con la onda de gas y polvo pudo haber aumentado la cantidad de radiación cósmica recibida, afectando la evolución del clima terrestre y posiblemente contribuyendo a cambios en la biodiversidad.

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Cómo la Onda de Radcliffe remodeló nuestro espacio cercano

Más allá de su impacto en la Tierra, el encuentro con la Onda de Radcliffe parece haber tenido efectos en la configuración del propio Sistema Solar. Los modelos astronómicos sugieren que la presión ejercida por la onda pudo haber comprimido la heliosfera, la burbuja protectora generada por el viento solar, haciendo que nuestro sistema planetario estuviera más expuesto al entorno interestelar.

Esta compresión podría explicar el aumento en la cantidad de polvo interestelar registrado en capas geológicas de hace aproximadamente 14 millones de años. Investigaciones recientes han encontrado rastros de hierro-60, un isótopo radiactivo que solo se genera en explosiones de supernovas. Esto refuerza la hipótesis de que la Tierra estuvo expuesta a una lluvia de partículas cósmicas, posiblemente como consecuencia de la intensa actividad estelar en la Onda de Radcliffe.

Otro efecto importante de este evento podría haber sido la formación de la «Burbuja Local», una cavidad de baja densidad que rodea nuestro Sistema Solar y que se cree fue esculpida por múltiples supernovas en los últimos 10-15 millones de años. La interacción entre la Onda de Radcliffe y la Burbuja Local sugiere que el entorno en el que se encuentra nuestro sistema planetario ha sido constantemente modelado por fuerzas galácticas.

El misterio de la deformación del Sistema Solar

Uno de los descubrimientos más intrigantes relacionados con estos eventos es que el disco del Sistema Solar no es perfectamente plano, como comúnmente se representa. En su lugar, los astrónomos han encontrado irregularidades en las órbitas de los planetas y en la distribución de polvo y pequeños objetos dentro del sistema.

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Investigaciones recientes, utilizando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), han revelado que solo las partículas más pequeñas del disco están deformadas, mientras que los objetos más grandes se encuentran en posiciones más estables. Este fenómeno ha llevado a los científicos a plantear la hipótesis de que, en algún punto del pasado, un objeto masivo desconocido pudo haber perturbado la estructura del Sistema Solar.

Algunos astrónomos especulan que esta perturbación pudo haber sido causada por el paso de una estrella cercana o incluso por un planeta gigante helado aún no descubierto en los confines del sistema. De confirmarse, esto podría reescribir nuestra comprensión de la evolución de los planetas y la estructura del espacio cercano.

El legado de la Onda de Radcliffe en el futuro del Sistema Solar

Los hallazgos sobre la interacción del Sistema Solar con la Onda de Radcliffe refuerzan la idea de que nuestro sistema planetario no es un entorno estático, sino que está constantemente influenciado por eventos galácticos a gran escala. La posibilidad de que estas interacciones puedan afectar el clima de la Tierra y la evolución de los planetas plantea nuevas preguntas sobre cómo los fenómenos cósmicos pueden haber moldeado la historia de nuestro planeta.

A medida que las herramientas astronómicas evolucionan, los científicos podrán seguir explorando cómo estas ondas de gas y polvo influyen en la formación de estrellas y planetas, y si eventos similares podrían ocurrir en el futuro. La Onda de Radcliffe sigue siendo una pieza clave en el rompecabezas de la evolución del Sistema Solar, ofreciendo una nueva perspectiva sobre cómo el entorno galáctico ha dado forma a nuestro mundo y continuará haciéndolo en los próximos millones de años.

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